sábado, 23 de agosto de 2008

Claves para el éxito y la diversión en una primera cita


¿Ser puntual o hacerse esperar? ¿Lucir interesado o misteriosa? ¿Hablar o escuchar?. Muchos son los interrogantes que se plantean ante una primera cita. Alégrate, tienen respuesta.

Llegó el gran día.


Ansiedad, expectativas, mariposas en el estómago. Muchas son las sensaciones que se presentan cuando estás a punto de salir por primera vez con el hombre que te interesa. Pero no dejes que esas cuestiones te hagan dar un paso en falso. Ya decidiste tu vestuario y debes partir al encuentro. Y surge una pregunta inesperada. ¿Soy puntual o me hago esperar? La respuesta es simple. No hay mayor señal de desinterés o falta de respeto que llegar tarde a una primera cita. Asegúrate tener la dirección correcta y salir con tiempo, y demuéstrale a tu compañero que tienes las mejores intenciones para disfrutar con él de un buen momento.

Las palabras correctas.

Cuando dos personas se están conociendo, las palabras son muy importantes, son la carta de presentación. Entonces vale la pena dar algunas pautas para no dejarte traicionar por ellas. En ese sentido, el mejor consejo es lograr un equilibro entre hablar y escuchar. Presta atención a la cantidad de tiempo que pasas hablando versus la que pasas escuchando. Y si te desvías en una dirección, ¡mejor que sea la de escuchar!. "¿Es conveniente decir cumplidos o es mejor ser reservado?". Esa es una pregunta muy frecuente en estas situaciones. Lo aconsejable es ser amable e intentar que la otra persona se sienta especial, pero no te excedas en los comentarios: corres el riesgo de lucir desesperada. Tampoco es recomendable referirte a experiencias amorosas anteriores, ni proponer conversaciones demasiado profundas, como pueden ser el sexo, la religión, la política o los problemas personales. Esos temas de diálogo llegarán, pero es mejor que sean con el tiempo.

Disfrutar el momento.

Recuerda que en una primera cita el objetivo es pasarla bien y que sólo representa abrir una puerta. El resto de tu vida no depende de su resultado. Es apenas una introducción para que tanto tú como él vean si hay química. Si la hay, ¡enhorabuena! La segunda cita no se hará esperar. Si no, no te preocupes, ya llegará una nueva oportunidad. Relájate y disfruta la experiencia.

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